jueves, 2 de marzo de 2017

ULISES ICARO

ULISES ICARO


“De tanto viajar por senderos próximos al Sol, me cansé.
Tiré mi casco, mi espada, mi coraza y perdí mis alas.
Ya vencí a Lestrigones y a Cíclopes; a Poseidones y a airados Eolos.
Ya, a Sirenas oí cantar, pero yo no canté con ellas.
Ya volé alto, muy alto.
Surqué el mar etéreo de una punta a otra,
de uno a otro hemisferio…
y al final, por la ley de la realidad, caí al mar.
Y ahora añoro las blancas playas de Ítaca
que no son de arena, sino de tu piel.

Quiero volver, volver a ti.
Rescatarte de pretendientes inoportunos
y eliminarlos con las flechas del destino.
Quiero romper los telares que te atan,
liberarte de los tejidos inconclusos.
Quiero que me termines uno a mí.
Quiero que seas mi vestido,
que me envuelvas con tus manos,
las mismas que deshacían en la noche tus desvelos.
Hazme un traje con ellas,
no haré nada,
me abandonaré en el telar de tus besos,
tú que eres amante más que amada.

Quiero volver a ser tu llave, Penélope.
Esa llave que abrió los tesoros que tan celosamente guardaste.
Quiero volver a verlos, a sentirlos,
a que me los des para que así sean tuyos de nuevo.
Quiero volver a Ítaca, mi reino.
Quiero volver a ti mi reina.
Y quiero volver a sentir junto a ti,
lo que no me dio el viento en la cara,
lo que no me dieron aventuras y viajes,
lo que no me dio la libertad,
pues no hay más libertad
que estar encadenado a quien se ama.

Mi corazón de viaje encalló en el cabo de la Esperanza.
Viajero náufrago, en la playa de tu piel.
Porque tu piel, Penélope, es mi último refugio.

Tu piel es mi último sueño”.